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La Reforma a México

Lo que México necesita no es el discurso político de siempre… “La única solución es mejorar la educación y así cortar de tajo la raíz de todos nuestros problemas“.

La razón por la que este discurso siempre funciona es porque lleva las acciones necesarias a un futuro incierto, no podemos negar que dicha sea la solución simplemente porque no sabremos cuáles serán los resultados, es demasiado tentativo hablar de la esperanza de nuestro país como para que alguien se atreva a poner en contra de ese discurso, sin embargo hay muchas cosas que se pueden mejorar a corto plazo y por lo tanto dejar como la panacea a todos nuestros males la educación no es algo aceptable y sin embargo, algo que ciertamente debe mejorarse sin ser el único elemento.

La tesis que aquí se plantea es regresar a lo básico, a los principios establecidos por nuestra Constitución, Mexico debe ser gobernado por sus ciudadanos, somos un país demócrata cuya representación se ha corrompido al grado tal de llevarnos a una oligarquía degenerativa.

El articulo 39 de nuestra Carta Magna establece textualmente: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para el beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Hasta este punto pareciera que el gobierno de México es llevado por los mismos ciudadanos, sin embargo, ¿qué es lo que pasa en la realidad?

La democracia se ejerce de manera representativa de conformidad con el artículo 41 de nuestra Carta Magna, el gobierno del pueblo y el poder público que de él dimanan se convierte en una utopia al traspasarse a los núcleos políticos y dejando como único elemento real de soberanía y decisión de los ciudadanos al voto, lo cual no es absolutamente malo a menos que las opciones a elegir no sean representativas de las necesidades nacionales.

Es momento de darnos cuenta que el pueblo no tiene el poder que supuesta y constitucionalmente le corresponde, es momento de darnos cuenta que no contamos con representantes suficientemente capacitados para manejar al país y que la batalla campal generada entre partidos políticos a lo único que conlleva es al retraso de México.

La democracia representativa ha conllevado a que la misma se deforme y se deteriore hasta convertirse en el gobierno de unos cuantos (lease Partidos Políticos) que luchan única y exclusivamente por conseguir mayor participación en el ámbito nacional, es decir, por una mayor tajada del pastel del poder.

De esta forma, como Aristóteles decía el gobierno de unos cuantos, cuando es bien ejercido se denomina “aristocracia”, el gobierno de los sabios, en cambio cuando ese se degenera y se corrompe se convierte en “oligarquía”, nuestro sistema de partidos políticos han convertido al gobierno de México en una oligarquía sin más.

Lo anterior es una realidad innegable, cada elección que ocurre en el país es una verdadera pantomima en la que el único resultado es para ver cuánto ganó o perdió el PRI, los demás partidos políticos realizan alianzas deformes con el fin de sobrevivir y no me refiero sólo a las alianzas entre ellos, sino a alianzas con sindicatos parásitos, con acarreados y con paleros, desgraciadamente en el ámbito nacional actual el interés partidista va sobre el interés nacional.

El único momento en el que los partidos políticos voltean a ver a los ciudadanos es cuando requieren del “voto”, figura emblemática mediante la cual supuestamente los ciudadanos ejercen el poder y su soberanía, sin embargo pasadas las elecciones aquéllos no sólo se olvidan de los ciudadanos sino que en un sinfín de maniobras políticas bloquean al partido gobernante en turno para demostrar al pueblo que no tomaron la decisión correcta.

En el México ideal, estoy seguro que cualquier partido político independientemente de sus colores sería buen gobernante, siempre y cuando contara con el apoyo de los demás actores políticos. Es una verdadera lástima que el ejercicio del voto se realice para escoger al menos malo de los actores políticos y no por el mejor, es una lástima que los partidos políticos en lugar de unir a la población por los mejores intereses del país, la polaricen y dividan en clases sociales.

Y aquello nos lleva a preguntarnos: ¿en dónde quedo México y el interés de la Nación, en qué momento perdimos el rumbo?

Lo que escribo no es desconocido para la mayoría de los habitantes, hace poco el escritor Javier Sicilia vociferaba públicamente que estamos hartos de la actuación de nuestros poderes públicos y ojo, que no se entienda como un discurso político en contra de cierto o cual mandatario, sino como un reclamo generalizado en contra de toda nuestra clase política.

Estamos hartos que no nos dejen avanzar, estamos hartos de alianzas sin sentido, estamos hartos del bloqueo de calles por cuestiones politiqueras, estamos hartos de la falta de reformas estructurales y de fondo que el país necesita y que no se han “consensado” por no llegar a un acuerdo político.

Basta de faramallas y pantomimas, no queremos ver el circo que ya se está anunciando para las elecciones de 2012, que si López Obrador o Ebrad por el PRD, si Peña Nieto, Manlio Fabio o Beatriz Paredes por el PRI, Lujambio, Vazquez Mota o Lozano por el PAN, lo único que demuestra lo anterior es que todos nuestros actores políticos están hambrientos de poder y mientras se encuentran inmersos en una lucha intestina por él, los ciudadanos los observamos estáticamente y seguimos esperando la reformas estructurales, políticas, fiscales, etc, etc que el país tanto necesita.

De nueva cuenta, es una lástima que no formemos parte del grupo BRIC teniendo todo lo necesario para pertenecer a dicho grupo y más, que PEMEX después de ser una de las empresas líderes a nivel mundial se encuentre rezagada y sea fácilmente rebasada y todo regresa al mismo punto, nuestra clase dirigente está mal encaminada y mientras no exista alguien sobre ellos que fiscalice su actuar las cosas no cambiarán.

No es sorprendente así, que el porcentaje de votos sea cada vez menor, que propuestas como anular el voto tengan mayor seguimiento que nuevos partidos políticos en busca del negocio de sus vidas y sobre todo que el sentimiento de hartazgo sea generalizado y de, siempre es lo mismo que percibe la población.

El grito de “Si no pueden, renuncien” se encuentra oculto y olvidado por todos, debido a la apatía y sentimiento de desazón de la población.

Esta situación no va a cambiar mientras la sigamos observando desde lejos, la clase política no va a renunciar si no puede, por que no existe actualmente un ente fiscalizador sobre de ellos, sin embargo para nuestra fortuna, el día de hoy contamos con las herramientas necesarias, tales como espacios abiertos a opinión como este blog y redes sociales tales como Twitter y Facebook, para hacernos oir, organizarnos y exigir lo que los ciudadanos requerimos.

Ahora bien, fuera de la crítica con la que nos encontramos por desgracia demasiado familiarizados, la propuesta que se realiza en este espacio es instaurar la democracia en la que la población tenga participación, no se propone ir en contra del sistema, sino de facultar a la voz del pueblo y que el mismo pueblo tome cuentas de los actos de sus gobernantes.

Se propone exigir a los gobernantes para instaurar medidas de participación democrática directa tales como: el referéndum, el plebiscito e iniciativa popular, candidaturas independientes y/o ciudadanas y sobre todo la revocación de mandato, tal y como se ha instaurado en diversos países de manera exitosa.

    • El Referéndum– consiste en que los ciudadanos mediante votación popular aprueben ciertas leyes que dicte el Congreso de la Unión y de esta manera fiscalizar el actuar de nuestros diputados y senadores en las decisiones más importantes o trascendentes para el País.
    • Plebiscito e iniciativa popular- consiste en la facultad para que los ciudadanos presenten iniciativas de ley y reformas constitucionales que sean estudiadas por Asociaciones Civiles y por el mismo Congreso para su aprobación; e incluso se propone que mediante votación popular mayoritaria o calificada se aprueben las mismas sin necesidad que sean votadas en el Congreso.
    • Candidaturas independientes y/o ciudadanas- consiste en que cualquier ciudadano con el debido apoyo (no económico) pueda solicitar su registro para competir por cargos públicos y eliminar de esta manera el monopolio.
    • Revocación de Mandato- consiste en que mediante el uso del voto los ciudadanos puedan quitar a los mandatarios que eligieron si estos no cumplen adecuadamente con sus funciones, se propone que esta facultad se ejercida en contra de todos los funcionarios electos por votación popular del poder ejecutivo o del legislativo, así como secretarios de estado e incluso jueces, magistrados y ministros, con los candados necesarios para evitar que esta facultad se convierta en una herramienta ociosa de ciertos grupos, tales como porcentaje de votación simples o calificados para determinados cargos públicos y siempre que la petición de revocación sea debidamente fundamentada.

De esta manera se conseguiría que si los actores políticos no aprueban las reformas constitucionales pertinentes, tal como la famosa reforma petrolera, laboral o fiscal, que por muchos años han permanecido en el tintero con avances mínimos o nulos, éstas sean aprobadas por la mayoría de los ciudadanos, y más importante aún que si los actores políticos no cumplen debidamente con sus funciones el ciudadano pueda exigir y requerir su sustitución.

Otras propuestas interesantes serían:

    • Reforma política para disminuir el número de diputados, eliminando las curules de los parásitos plurinominales y la disolución del vínculo de cualquier funcionario con el partido que lo haya propuesto, ello con el objeto de evitar intereses contrapuestos entre el partido político y el funcionario, no es posible que en el contexto actual el Presidente de la República, sea el presidente de facto de su partido político, otro claro ejemplo son los diputados de buena fe, que por imposición de los partidos políticos deben emitir su voto en tal o cual sentido y que por ello las decisiones necesarias para el país no sean tomadas por ser políticamente (lease partidariamente) incorrectas.
    • Reforma fiscal propuesta tantas veces por diversos colegios de contadores, cámaras comerciales y expertos consistente en eliminar el IETU, disminuir la tasa de ISR y eliminar deducciones (tasa del 15-20%), eliminar de manera definitiva la tenencia y sobre todo ampliar la base gravable de IVA con una reducción en la tasa que no la haga gravosa para el común de la gente (i.e. 9-11% generalizado y 2% en alimentos y medicinas), todo lo anterior con el objeto de evitar la evasión fiscal, y las cargas impositivas carnívoras que impiden el desarrollo y crecimiento de la industria comercial.
    • Reforma laboral para equilibrar las relaciones obrero-patronales y eliminar la omnipotencia de los sindicatos, sobretodo de los sindicatos caníbales o es que acaso nadie se ha preguntado porqué importamos todas las llantas o qué pasó con la industria del hule en México.
    • Reforma en materia de amparo porque de acuerdo con criterios recientes de nuestra emérita Suprema Corte de “Legalidad y Política” de la Nación, las reformas constitucionales no son objeto del amparo aunque de fondo sean claramente violatorias a garantías individuales establecidas en la misma y en tratados internacionales, ya que en la ley no se establece que dicho procedimiento sea el aplicable y por una mera cuestión formal se valida una norma en la constitución pero inconstitucional. En dónde quedaron los jueces valientes como Pedro Zámano, que aún como suplente del Juez de Distrito de San Luis Potosí, concedió el primer amparo por ser eso lo justo con fundamento en el Acta de Reformas de 1847 y sin que se hubiera expedido la ley reglamentaria de amparo. (Aún se oyen clamores dentro y fuera de la Corte que añoran al Ministro Góngora Pimentel por algunas decisiones valientes y revolucionarias para la época, tales como la apariencia del buen derecho y peligro en la demora)

Los anteriores son sólo algunos ejemplos de reformas necesarias que se podrían obtener en caso de eliminar a nuestra clase política como intermediaria de los aspectos más importantes de la nación y en caso de contar con elementos suficientes para fiscalizar sus atribuciones.

Finalmente, este escrito es sólo un punto de reflexión del país en el que vivimos, sin embargo depende de nosotros hacer el país que queremos, y para coccluir hago una analogía simple, cualquier país se asimila y maneja como una gran empresa, entonces ¿porqué dejar las decisiones más importantes en manos de los administradores y no de los accionistas, verdaderos dueños de la misma?


@ferchiogarcia